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El nacimiento de un sueño

Aunque El Vino Pródigo es un micro-proyecto que se crea como empresa en el 2014, ya en septiembre de 2011 empieza a gestarse lo que será una pequeña empresa que “fabricara pequeños placeres sensoriales”.

Pedro Peciña Gil decide, junto a su mujer María Ruiz, crear desde cero este ilusionante proyecto, en el que únicamente cuentan con la inestimable ayuda de sus amigos, sus ganas, y dos pequeñas viñas en San Vicente de la Sonsierra en Rioja.

Pedro Peciña Gil, es un enólogo con más de 15 elaboraciones a sus espaldas realizadas en 3 proyectos diferentes de Rioja y uno en Texas (USA). Varias de sus elaboraciones para otras bodegas han obtenido, entre otros reconocimientos, más de 90 puntos Parker.

La idea de llamar a la empresa El Vino Pródigo surgió pensado que después de tantos proyectos en los que Pedro había trabajado para otras marcas, había llegado el momento de volver a los orígenes y hacer algo autentico, algo propio, y prodigar los conocimientos adquiridos, con un sello propio, una marca propia, y por supuesto la primera marca de El Vino Pródigo debía de ser La Viña de La Merce, nombrado así en homenaje a La Merce, la madre de Pedro, que murió cuando él era solo un niño, pero que siempre le ha servido de inspiración para sacar proyectos adelante.

El siguiente proyecto sería la elaboración de un maceración carbónica tal y como se hacía hace 80 años, sin tecnología, sin enología y buscando la pureza frutal del tempranillo, de ahí surgió Placeres Sensoriales.

El tercer y último vino que culmina el proyecto sería Prodigus Venit, la máxima expresión de calidad y “terroire” de la Sonsierra.